“Pasión, Vigilia y Resurrección” se presenta el 1 de abril en el Teatro Regional del Maule, con una función gratuita al día siguiente en la Parroquia San Luis Gonzaga.
Luego de su exitoso inicio de temporada, la Orquesta Clásica del Maule se alista para vivir la Semana Santa con un concierto que propone un viaje musical desde el dolor hasta la esperanza. Bajo el título “Pasión, Vigilia y Resurrección”, el programa reúne obras de Johann Sebastian Bach, Georg Philipp Telemann y Jean Sibelius en una noche pensada tanto para el oyente devoto como para quien busca en la música un espacio de reflexión.
La función principal se realizará el miércoles 1 de abril de 2026, a las 19:30 horas, en el Teatro Regional del Maule, bajo la batuta del maestro Miguel Ángel Castro, director con trayectoria reconocida en repertorio barroco y clásico.
El programa no es una suma de obras, sino una arquitectura emocional. Castro lo explica con claridad: cada pieza fue elegida para representar uno de los tres estados espirituales que articulan la Semana Santa: la Pasión del Viernes Santo, la Vigilia del Sábado y la Resurrección del Domingo.
El recorrido comienza con la obertura en re menor de Telemann, tonalidad que en el lenguaje barroco evoca lo ceremonial y lo sacro. “Es una muy buena obra para disponer el espíritu y la escucha hacia algo importante, relevante y significativo”, señala el director. Le sigue el aria de la Pasión según San Juan de Bach, que retrata la vergüenza de Pedro tras negar tres veces a Jesús. Castro amplía el alcance de esa imagen: “Esta pasión tiene que ver con el sufrimiento que nosotros mismos tenemos, incluso día a día, con nuestras propias decepciones, con cómo transgredimos nuestros propios principios, cómo somos seres imperfectos”.
Un interludio de Telemann en do menor conduce hacia la Vigilia, donde el aria de la Cantata 56 de Bach —originalmente para bajo, aquí adaptada para tenor— instala una actitud de aceptación y fortaleza. “Ya no hay una evasión del dolor”, explica Castro. “Es un aria donde se le dice a Jesús: yo con gusto voy a tu lado llevándote la cruz”. Esta obra contará con la participación solista del tenor Gonzalo Quinchahual.
El aria de la Cantata 140 de Bach anuncia la Resurrección con la promesa del regreso del Mesías, y el programa cierra con el Andante festivo de Sibelius, una obra para cuerdas que Castro describe no como alegría desbordada, sino como “certeza de que lo que viene es algo bueno”. La pieza tiene una historia singular: encargada para el aniversario de una fábrica, luego utilizada en un matrimonio y finalmente transmitida por radio durante una exposición mundial como emblema de una Finlandia joven e independiente. Su espíritu nacionalista y contemplativo resulta, en este contexto, un cierre perfectamente calibrado.
Para Castro, llevar este programa al público de hoy implica un desafío que va más allá de lo interpretativo. “El ejercicio de la fe hoy es algo mucho más personal, menos universal”, reconoce. “Pero muchos de los principios que hay detrás de las manifestaciones religiosas son principios universales: cómo entendemos la moral, el bien y el mal, cómo vivimos el dolor, la aceptación y la esperanza”.
Esa es, a su juicio, la clave para que la música sacra siga siendo un lenguaje vivo: “El desafío es extraer desde el mundo sacro ideas que no estén encapsuladas en un dogma, sino ver cómo esas vivencias nos pertenecen a todos por nuestra simple naturaleza humana”.
Entrada gratuita en la Parroquia San Luis Gonzaga

Al día siguiente, el jueves 2 de abril a las 19:00 horas, la orquesta llevará el mismo programa a la Parroquia San Luis Gonzaga en una función de acceso libre. La iniciativa se inscribe en la política de descentralización cultural del elenco, que en ediciones anteriores ya ha llevado su ciclo de Semana Santa a distintos espacios de la región y donde un templo, por su propia naturaleza, amplifica el sentido de un repertorio como este.
